Tristes encontronazos con la realidad. Lo sabes pero tienes la
esperanza de que no sea así, que llegue ese momento en el que digas, lo
conseguí. Pero te engañas, ese día no llega, y quizás no llegará. ¿Lo triste?
Que en el fondo lo sabes. Lo intentas,
buscas la manera, tratas de conseguirlo de alguna forma. Pero sigues autoengañándote. Así es más fácil. Aceptar la realidad es difícil. Permaneces
así bastante tiempo. Evitas darte cuenta
de lo que de verdad hay. Hasta que llega el momento en el que te topas de
frente con la realidad. Ves que finalmente, no lo consigues. No hay vuelta
atrás. Es así. Decisión tuya aceptarlo para poder avanzar. Comenzar de nuevo.
Buscar mil cosas en las que ocupar tu tiempo para no pensar. Tratas de callar
tu mente cuando te lo recuerda. Entonces, buscas otras mil cosas más en las que
entretenerte. Es lo único que necesitas. No pensar en el error que, quizá,
cometiste, o simplemente, aquello que no conseguiste, tal vez, no estaba para ti.
¿Autoengañarnos? Nuestra única respuesta para no hacernos daño.
Será entonces cuando terminamos más lastimados..
Será entonces cuando terminamos más lastimados..
Ele!
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