Heridas que se abren y no se cierran. Por mucho que
pase el tiempo, siempre recordaremos aquello que, un día, nos hizo daño, que
nos hizo infeliz en algún momento, que alguna que otra lágrima nos sacó sin
querer sacarla.. Heridas provocadas por unas malas palabras o gestos de personas
que consideramos o considerábamos importantes, personas de las que no esperamos
tales actitudes, pero aún así se reciben. Heridas que con el tiempo sanan, pero
siempre se recordarán, por lo que de algún modo u otro, la herida quedará
abierta.
De ellas aprendemos, ellas determinan al fin y al cabo, lo que somos, en lo que nos convertimos y seremos de ahí en
adelante. Ellas determinan nuestras actitudes con nosotros mismos y con los
demás, determinan nuestra forma de enfrentarnos a los problemas, a las
situaciones que se plantean.. Gracias a esas heridas y a esas personas que en
su momento nos hicieron daño, hoy somos lo que somos.
Así que por mi
parte, doy las gracias, no por el daño, sino por OBLIGARME a ser QUIEN SOY.
Ele!

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