martes, 14 de agosto de 2012

Mi decisión


Te ayudé, y escuché. He estado ahí cuando más lo necesitaste. Te hablé, te conté, te expliqué mil cosas por tu bien. Me mostré como soy, tú también. Hablamos durante horas porque lo necesitabas, necesitabas soltar lo que sentías, cómo te sentías y explicar el por qué de sentirte así. Te volví a escuchar, una y otra vez. Me preocupé. Mis oídos estuvieron para ti en cualquier momento, cualquier lugar, cualquier hora. No me lo pensé. Te animé. Traté de que sonrieras a cada rato. Lo procuré.


Ahora las cosas han cambiado (y si no es así, yo decido cambiarlas). No quiero estar en ese lugar, en esos momentos, ni a todas horas. No quiero necesitar de todo eso.  Creo que mi papel lo cumplí contigo y, una vez más, conmigo también. Estuve en el lugar, a la hora, y en el momento exacto cuando tuve que estarlo. A partir de ahora estaré en el momento y en el lugar que decida estar.


Dar un paso más sería caer..
.. y esta vez, yo decido cuando caerme.
                    

Hoy decido no correr el riesgo.


                                Ele!

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