Te ayudé,
y escuché. He estado ahí cuando más lo necesitaste. Te hablé, te conté, te
expliqué mil cosas por tu bien. Me mostré como soy, tú también. Hablamos
durante horas porque lo necesitabas, necesitabas soltar lo que sentías, cómo te
sentías y explicar el por qué de sentirte así. Te volví a escuchar, una y otra
vez. Me preocupé. Mis oídos estuvieron para ti en cualquier momento, cualquier
lugar, cualquier hora. No me lo pensé. Te animé. Traté de que sonrieras a cada
rato. Lo procuré.
Ahora las
cosas han cambiado (y si no es así, yo decido cambiarlas). No quiero estar en
ese lugar, en esos momentos, ni a todas horas. No quiero necesitar de todo eso.
Creo que mi papel lo cumplí contigo y, una
vez más, conmigo también. Estuve en el lugar, a la hora, y en el momento exacto
cuando tuve que estarlo. A partir de ahora estaré en el momento y en el lugar
que decida estar.
Dar un
paso más sería caer..
.. y esta vez, yo decido cuando
caerme.
Hoy decido no correr el riesgo.
Ele!

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