Repréndeme
cuando me lo merezca, no cuando tú estés enfadado.
Escúchame
cuando yo necesite hablar, no cuando tú seas el primero que lo necesite.
Intenta
entenderme, aunque no lo compartas. Yo también necesito de esas palabras.
Párate
a pensar antes de decirme nada, quizás no decir nada sea la mejor respuesta.
Preocúpate
por mí porque te sale, no porque yo también lo hago por ti.
Aconséjame,
pero no trates de imponérmelo. Tú también te equivocas y te seguirás
equivocando.
No
por más que me grites, te entenderé mejor. Explícate.
Atiéndeme
cuando menos te lo pida, será cuando más te necesite.
No
pido mucho más de lo que intento dar...
Ele!
Ele!
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