Decir
no: no por hacer daño, si no porque no puedes; no por molestar al otro, si no
porque no se lo merece; no por tratar de ser más fuerte, si no porque también
necesitas decirlo; no por destacar, si no porque ya los demás destacan
demasiado con sus no.
Porque
decir no, libera. Te hace menos
dependiente. Porque tú también mereces un descanso, porque todo no se puede dar. Porque tú también recibes no, y nadie se lo piensa.
Porque estás harta de darlo TODO, y muchas veces recibes NADA. Porque acostumbras a los demás a recibir SÍ y NADIE LO AGRADECE. Porque tú también
necesitas de los DEMÁS
y NO ESTÁN.
Porque te cansas, te obligas a hacerlo, porque tú también mereces un sí y no lo
recibes. Porque hay NO que DUELEN y te CALLAS.
ELe!

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