Me criticas, me exiges, me machacas... Me tratas
como quieres, para bien y para mal. Estás ahí, me apoyas, y yo dejo desahogarte
y te escucho. Me ayudas a mejorar, me corriges. Estás ahí cuando tienes que
estar, y yo en cambio, te hago sentir orgulloso de lo que consigues. Y te mimo,
te mimo mucho. Te digo siempre que eres especial, que como tú no hay dos, y
menos mal. Que tu carácter es tu debilidad y tu gran característica. Que, sin
él, simplemente, no sería tú.
Siempre has pensado que yo estaba destinado a algo grande, pero que para eso siempre tendría que trabajar el doble. Siempre has pensado que nunca lo he tenido fácil. Siempre me recalcas lo sensible que soy, porque eso parece que me hace débil. Pero que esa sensibilidad me hace ser yo y a estar cuando otros lo necesitan. Me valoras y, en ocasiones, me destruyes. Pero sé que no me cambiarías por nada, porque yo sin ti y tú sin mí, no seríamos quien somos. Porque tú ayudas a que las cosas funcionen, y yo procuro hacerte crecer...
.... conversaciones entre mi corazón y mi pensamiento a altas horas de la madrugada...
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