Ver fotos, leer palabras que sólo eran
para ti, recordar días y momentos inolvidables, historias vividas que no
volverás a vivir aunque lo intentes, hechos que marcan un antes y un después.
Acordarte de todas esas personas con las que viviste todo eso. Intentar que
todo volviese a la normalidad, cuando la normalidad, para ti, se esfumó hace tiempo. Tratar de que la relación con esas personas fuera igual que entonces,
que nada cambió cuando nada era lo mismo. Querer ser quien eras sin que nadie te
pidiera que volvieras atrás. Querer ser tú la que hiciera funcionar las cosas. Tratar de
sonreír porque todo volvía a funcionar de nuevo. Y ver que después de todo, lo
que haces es intentar sonreír, porque la sonrisa no te sale sola. Porque te
esforzaste en que nada cambiara, cuando todo cambió hacía ya tiempo, sin darte
cuenta siquiera. Y llegar a la conclusión de que aún habiéndolo intentado no
fue suficiente. Y que, quizás, no fue suficiente porque no lo echabas de
menos. Porque pasaste de página. Porque en esa historia, tú ya no entrabas.
Ele!
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